Los poetas resisten. Los poetas resisten. Es difícil librarse de ellos, aunque Dios sabe que se ha intentado. Nos los encontramos en el camino en actitud mendicante, con sus platos, una costumbre ancestral. No tienen nada, excepto moscas secas y céntimos falsos. Nos miran como pasmados. ¿Están muertos o qué? Sin embargo, tienen esa mirada irritante de los que saben más que nosotros. ¿Saben más de qué? ¿Qué es lo que alegan saber? Escupidlo, les silbamos. ¡Decidlo claro de una vez! Si buscas una respuesta sencilla, entonces fingen estar locos, o borrachos, o pobres. Se pudieron esos disfraces hace algún tiempo, esos jerséis negros, esos andrajos; ahora pueden quitárselos Y tienen problemas con sus dientes. Ésa es una de sus cargas. Les vendría bien ir al dentista. También tienen problemas con sus alas. No se muestran dispuestos a colaborar con nuestro departamento de vuelos. Ya no planean, no resplandecen, no bromean. ¿Para qué demonios les pagamos? (Imagina que les pagamos.) No pueden ...