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A. E. Stallings

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  La lógica del cuento de hadas  * Los cuentos de hadas están llenos de tareas imposibles: recoger los pelos de la barba de un macho cabrío antropófago, o cruzar un mar sulfúrico en una barca que hace agua, elegir el príncipe de una hilera de máscaras idénticas, acercarse de puntillas adonde un dragón toma el sol y robarle su hueso; contar motas de polvo, una a una, o aprenderse de memoria la guía telefónica. Lo que alguien pide siempre es imposible. Debes combatir la magia con la magia. Has de creer que guardas en la manga algo imposible, el lenguaje de las serpientes, quizás, un manto invisible, un ejército de hormigas a tu disposición, o una broma mortal, el deseo de hacer lo que deba hacerse: casarse con un monstruo. Entregar a tu primogénito. Traducción de Jonio González

Raymond Carver

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  Fragmento Tardío ¿Y conseguiste lo que querías de la vida? Sí. ¿Y qué querías? Poder decir que me quisieron, sentir que fui querido en este mundo. Trad.  Ezequiel Zaidenberg 

Elizabeth Bishop

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Este arte de perder No, no es difícil adquirir el arte de perder: hay tantas cosas empeñadas en perderse, que su pérdida no importa. Pierde algo cada día, acepta el río de llaves que se pierden, horas malgastadas. No, no es difícil adquirir el arte de perder. Practica entonces perder más, más rápido: nombres, lugares, ¿para adónde ibas? Ninguna de estas cosas es desastre. Perdí el reloj de mi madre, y -fíjate- la última o la penúltima casa querida que tuve. No, no es difícil adquirir el arte de perder. Perdí mis dos adoradas ciudades, e incluso algunos sitios de los que era dueña, dos ríos, un continente. Los echo de menos, pero no es un desastre. -Incluso si te pierdo a ti (tu voz bromista, esos gestos que adoro) no habré mentido. Es obvio que el arte de perder no cuesta ni tanto adquirirlo aunque por momentos parezca que (¡escríbelo!) sí es un desastre. Trad. Fernando Pérez Villalón

William Faulkner

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  Mississippi Hills: mi epitafio Lejanas colinas azules, en las que me he deleitado, a las que sigue la primavera con pies de plata y el manto de los cornejos floridos, entonando el «¡Amante!» del pájaro azul, mientras me dirijo al divisado final del camino. Que esta suave boca, moldeada para la lluvia, no sea, por todo dolor, sino áureo dolor, y que estos verdes bosques sueñen aquí con despertarse en mi corazón cuando regrese. ¡Y regresaré! ¿Dónde está la muerte, si en estas azules y soñolientas colinas, allí en lo alto, tengo yo, como el árbol, mi raíz? Aunque esté muerto, este suelo que me ciñe me ha de dar el aliento. El árbol herido no alberga un verde nuevo para llorar los años dorados que gastamos en comprar dolor. Que esta sea mi condena, si olvido que aún queda primavera para agitar y quebrar mi sueño. Trad. de Eduardo Moga y Daniel C. Richardson

Tess Gallagher

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  Sí Ahora somos como ese liso cono de arena en el jardín del Pabellón de plata en Kyoto, hecho para brotar bajo la luz de la luna. ¿Quieres mi lamento? ¿Quieres mi luto? ¿O, como la luz de luna en la más blanca arena, vestir tu penumbra, brillar, resplandecer? Brillo. Me lamento. Trad. Abel Rubén Romero

Marilyn Monroe

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  Puentes Me gustaría estar muerta. Me gustaría no haber existido. Me gustan los puentes, especialmente el de Brooklyn, tan tranquilo a pesar del rugido de los automóviles debajo de los pies de los transeúntes. Pero no hay ningún puente feo. Quizá alguno no demasiado alto.

Raymond Carver

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  Mi muerte Si tengo suerte, voy a estar conectado de todos los modos posibles en una cama de hospital. Tubos metiéndose en mi nariz. ¡Pero traten de no asustarse por mí, amigos! Les digo ya mismo que esto está bien. Es poco lo que pido en el final. Alguien, espero, va a haber llamado a todos para decirles, “¡Vengan rápido, no está respondiendo!” Y van a venir. Y va a haber tiempo para mí para que me despida de cada uno de los que amo. Si tengo suerte, van a acercarse un paso más y voy a poder verlos una última vez y llevarme ese recuerdo conmigo. Seguro, quizá posen sus ojos sobre mí y quieran irse corriendo y aullar. Pero, en cambio, como me quieren, van a levantar mi mano y decir “Coraje” o “Va a estar todo bien”. Y tienen razón. Está todo bien. Todo perfecto. ¡Si tan sólo supieran cuán contento me pusieron! Sólo espero seguir con esta suerte, y hacerles alguna seña de reconocimiento. Abrir y cerrar los ojos como diciendo: “Sí, los escucho. Los entiendo”. Podría incluso arreglár...

Laura Riding

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Ecos 1 Desde que aprendí todo en tal temblor anoche- no con mis ojos certeros   en la oscuridad sino con mis dedos duros por el miedo, extendidos para tocar un fantasma, cerrándose en mi- he estado sonriendo. Trad. matina Kohon

William Carlos Williams

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Esto es sólo para decir Me he comido las ciruelas que estaban en la heladera y que seguramente habías apartado para el desayuno Perdóname estaban deliciosas tan dulces y tan heladas Trad. Andrés Piña 

Ada Limón

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Pasarela La carretera no era tan peligrosa antes, cuando caminaba hasta la barandilla de acero, agachaba mi cuerpo flexible de niña, y miraba al agua fría del arroyo. En una primavera húmeda, el agua solía correr limpia y alta, piscardos mordisqueando arena y limo, un cangrejo de río a la sombra de las largas cañas de la costa. Me podía quedar mirando por horas, siempre algo nuevo en cada cuña acuosa— una tapa de botella, una bota negra, un sapo. Una vez, el cadáver de un mapache, mitad debajo del elevado, mitad fuera, se pudrió despacio durante meses. Solía vigilarlo todos los días, mirando hasta que los huesos blancos de su mano estaban desprovistos de piel y parecían extenderse hacia el sol cuando chocaba contra el agua, mostrando sus cinco adorables dedos elásticos aferrándose todavía. No creo que lo venerase, su falta de vida, pero me gustaba la evidencia de él, la forma en que se sentía como un trabajo diario tomar notas de su transformación en arena. Ada Limón

T. S. Eliot

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    Luna de miel Ellos han visto los Países Bajos, regresan a Tierra Alta; Pero una noche de verano, helos aquí en Ravena, Cómodos entre dos sábanas, con doscientas pulgas, El sudor estival y un fuerte olor a perra. Reposan sobre las espaldas abriendo las rodillas De cuatro piernas fofas todas hinchadas de mordidas. Se levantan las sábanas para mejor rascarse A menos de una legua de aquí esta Saint Apollinaire En clase, basílica conocida de los aficionados De capiteles de acanto que sacude el viento.   Van a tomar el tren de las ocho Prolongar sus miserias de Padua a Milán Donde se encuentra la Cenne y un restaurant barato El piensa en las propinas y redacta la cuenta Habrán visto la Suiza y atravesado Francia y Saint Apollinaire, terco y ascético, Vieja fábrica desafectada de Dios, mantiene aún En sus piedras derrumbadas la forma precisa de Bizancio. T. S. Eliot

Billy Collins

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  La lección Esta mañana cuando encontré a la Historia roncando pesadamente en el sillón, descolgué su abrigo del perchero y deposité su peso sobre mis omóplatos. Me protegería de la fría caminata al pueblo por leche y periódico y pensé que no se iba a oponer, no después de nuestra larga conversación la noche anterior. Qué inesperada fue su tempestuosa ira cuando regresé cubierto de escarcha, la forma en que revolvió los enormes bolsillos cerciorándose de que ninguna gran batalla o reina inglesa se hubiese caído y perdido en la nieve profunda. Billy Collins

Sharon Olds

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  Los no nacidos A veces puedo ver, alrededor de nuestras cabezas, Como mosquitos alrededor de un farol en verano, Los hijos que podríamos tener, El brillo tenue de todos ellos. A veces los siento esperando, adormecidos En algún vestíbulo –sirvientes, casi– Escuchando el timbre. A veces los veo mintiendo como cartas de amor En la Oficina de Cartas Muertas Y a veces, como esta noche, de oscuro Reojo puedo sentir sólo a uno de ellos Parado al borde de un acantilado frente al mar En plena oscuridad, estirando sus brazos Desesperadamente hacia mí. Sharon Olds

Ezra Pound

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Meditatio Cuando considero cuidadosamente los curiosos hábitos de los perros Estoy obligado a concluir Que el hombre es un animal superior. Cuando considero los curiosos hábitos del hombre, Le confieso, mi amigo, que me sorprendo. Ezra Pound

William Carlos Williams

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  La gran figura Entre la lluvia y las luces vi la figura en oro de un 5 en un camión de bomberos rojo moviéndose tenso desatento a los tañidos de campanas aullidos de sirena y las ruedas retumbando a través de la ciudad oscura. William Carlos Williams 

Denise Levertov

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  Intromisión Después de cortarme las manos me crecieron las nuevas y algo que mis manos habían deseado llegó y pidió que lo meciera Después de sacarme los ojos se secaron, y me brotaron los nuevos y algo que mis ojos habían llorado llegó pidiendo que los suavizara. Denise Levertov

Lawrence Ferlinghetti

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Oh tú recolector Oh tú recolector de las cenizas de fuego de la poesía cenizas de la llama demasiado blanca de la poesía Considera a los que se han quemado antes que tú en ese fuego tan blanco Crisol de Keats y Campana Bruno y Safo Rimbaud y Poe y Corso Y Shelley ardiendo en la playa en Viarreggio Y ahora en la noche en la conflagración general la luz blanca todavía consumiéndonos pequeños payasos con nuestros cirios pequeños sosteniendo la llama   Lawrence Ferlinghetti

Diane di Prima

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  La ventana eres mi pan y el diminuto ruido de mis huesos eres casi el mar no eres ni roca ni sonido disuelto y creo que no tienes manos los pájaros como este vuelan hacia atrás y este amor se estrella en las ventanas en las que no habrá luz no es el momento de cruzar las lenguas (aquí la arena nunca se desliza) creo que el mañana te ha volteado con el pie desnudo y que vas a brillar brillar sin uso y bajo tierra Diane di Prima

Elise Cowen

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Fácil amar  Fácil amar A los POETAS Su ESPLENDOR Derramándose sobre todas las páginas Extorsionando arco iris diminutos Fácil Amar A los Poetas Su ESPLENDOR Derramándose sobre todas las páginas vertiéndose Sobre mi regazo. Elise Cowen

Marge Piercy

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  Las mujeres fuertes pueden decir no Una mujer fuerte es una mujer esforzada Una mujer fuerte es una mujer que se sostiene De puntillas y levanta unas pesas Mientras intenta canta a las barricadas Una mujer fuerte es una mujer manos a la obra Limpiando el pozo negro de la historia Y mientras saca la porquería con la pala Habla de que no le importa llorar Y vomitar estimula los músculos del estómago Y sigue dando paladas con lágrimas en la nariz. Una mujer fuerte es una mujer Empeñada en hacer algo que los demás Están empeñados en que no se haga. Está empujando La tapa de un ataúd de plomo desde dentro Está intentando levantar con la cabeza la tapa de una alcantarilla, está intentando romper una pared de acero a cabezazos. Le duele la cabeza. La gente que espera a que haga el agujero le dice: date prisa ¡Eres tan fuerte! Una mujer fuerte es una mujer que sangra por dentro Una mujer fuerte es una mujer que se hace a sí misma Fuerte cada mañana Mientras se le sueltan los dientes Y la...