Vladimiro Maiacovski
A Sergio Esenin Usted se fue, como se dice, al otro mundo. ¡Qué vacío! Vuela usted hasta incrustarse en las estrellas. No lo ayuda ya ni el dinero ni el bodegón. ¡Sobriedad pura! No, Esénin, no me burlo. En la garganta el dolor ajusta un nudo y no es la risa... Yo veo sus brazos colgando y su mano cortada, balanceando la propia bolsa de sus huesos. ¡Qué hace! ¡Deje! ¿Está usted en su juicio? Dejar que las mejillas se cubran de tiza mortal. Si usted sabía cantar como nadie en este mundo. ¿Por qué? ¿Para qué? Se encogen asombrados los críticos rezongan -Es el vino, es aquello o lo de más allá. Y como resultado, mucho vino y cerveza. Cambiando la bohemia por la "clase", la clase tendría influencia sobre usted y no habría por qué pelear. ¿Y la "clase" acaso calma la sed con limonada? La clase no es idiota, sabe beber. Es decir si contase con el apoyo de algunos de los del Puesto (1) tendría otra orientación y usted escribiría cada día cien estrofas fatigantes y largas c...